lunes, 17 de noviembre de 2008

Ricard y la nueva crónica de la asamblea de clubs



Ricard Llerins vuelve a ilustrarnos con precisión quirúrgica los contenidos de la última Assemblea de clubs de la FCE en una extensa crónica que podéis consultar aquí.
Hay muchos temas interesantes en esta crónica así que os recomiendo su lectura completa pero yo me centraré solamente en dos de las decisiones que se han aprobado:

a) aumentar el grupo de División de Honor de 10 a 12 integrantes
b) desplazar un match de División de Honor al sábado por la tarde

Parece ser que la pirámide de las categorías se ensancha cada vez más. Ya se retocó la Primera División pasando de un grupo a dos y ahora amplian la División de Honor. Esta tendencia tiene la ventaja de contentar a muchos clubes que ven mejoradas así sus aspiraciones de mantenerse o subir de categoría. Curiosamente, algunos de los principales impulsores de estas ideas pertenecen a clubes que saldrán ganando con estas medidas y es que aquí todo el mundo sabe que, más allá de filosofías federativas, cada uno vela por los intereses de su club. No hay más que ver quién vota qué.
El argumento es que así se dilata la temporada en División de Honor y, de este modo, se hace más atractiva a posibles patrocinadores y medios de comunicación -que tan olvidados nos tienen últimamente-...
Pero lo cierto es que cuanto más se amplíen y se dilaten estas categorías más débiles serán en cuanto a nivel de los participantes y todos sabemos que los patrocinadores y los periódicos andan ávidos de figuras de renombre internacional. Si permitimos que la División de Honor se devalúe será más difícil convencer de que cierto match es ajedrecisticamente interesante o relevante. Es cierto que hay muchos equipos en la actual Primera División que nada tienen que envidiar a los de División de Honor -y que presionan por lo bajini a la FCE-, pero incluso los mejores equipos de la competición traen a GMs del montón y no a primeras figuras del ajedrez internacional. Ya no impresiona tener a un ruso o un armenio en el equipo. Los hay a montones, no impresionan, y yo mismo ya he tenido el gusto de jugar con ellos en la humildísima Preferente Territorial.
Pero no solamente baja el nivel por la entrada de equipos más flojos. También baja por la dilatación de la liga. A más rondas, más gasto en pagar a los profesionales. La fórmula que suelen emplear los clubes en estos casos es medio-contratar a los profesionales, es decir, contratarlos a tiempo parcial. Como el calendario de enfrentamientos es público con bastante antelación, los clubes modestos contratan a sus figuras sólo en ciertas rondas clave para lograr los objetivos deportivos con el menor gasto económico posible. Yo sé de fichajes por solamente dos o tres rondas. ¿Se imaginan que el Madrid fichara a Cristiano Ronaldo solamente para jugar con el Barça? Menudo cachondeo. ¿Qué equipo sería ese? Pues bien, eso ya sucede en el ajedrez y, si alargamos la temporada, todavía sucederá más y se hará más evidente la prostitución que vive hoy en día nuestra máxima categoría.

Precisamente, la tendencia es concentrar las competiciones por equipos en una semana para facilitar la llegada de estrellas internacionales. Así lo hacen en los Campeonatos de España, Europa... El nivel aumenta y, de cara a la galería, el torneo parece más atractivo. El único inconveniente -y grave, en mi opinión- es que podemos ver a un mismo GM jugando con varias camisetas en una misma temporada -pues juega varias ligas a lo largo del año- y eso resta credibilidad a esas ligas y a esos clubes pues fichan a Fulanov por 10 días -de los 365 que tiene el año- para ser campeones mientras toda su cantera, condenada a jugar en el equipo B, sigue el match desde fuera, entre el público.
Posiblemente la solución pasaría por tener franquicias, como en la NBA, y que los clubes con delirios de grandeza se peleen en una liga profesional mientras el resto seguimos jugando una liga amateur donde lo importante sea jugar la partidita de cada semana y no tanto estar pendientes de si logramos un patrocinador para fichar a Fulanov.

Afortunadamente, el Sant Martí no paga por jugar a nadie de la entidad y, si alguien espera cobrar por jugar, más vale que se mentalice que aquí no lo hará. Pagar a profesionales solamente sirve para vaciar las arcas del club y para relegar a la suplencia a jugadores de la entidad que sí que sienten los colores. Fichar profesionales en un deporte (?) que no mueve dinero ni masas es de TONTOS.

En cuanto a la segunda medida, desplazar uno de los encuentros de la División de Honor al sábado por la tarde, también responde a la voluntad de crear espectáculo y atraer patrocinadores y medios de comunicación. El problema es que, en ajedrez, no basta con ver cómo un jugador adelanta una pieza o se rasca la nariz. Desgraciadamente, es importante entender la partida y eso no sucede con la mayoría de la gente cuyo nivel ajedrecístico es casi nulo. La audiencia foránea no aumentará en función de si es sábado o domingo. Ya véis que vamos mal.

Si lo que se persigue es que sea la minoritaria comunidad ajedrecística la que siga el match, dudo mucho que los 4000 jugadores que batallan cada ronda en un por equipos enciendan sus ordenadores para ver un match que ni les va ni les viene. En todo caso será una audiencia minúscula, irrelevante para posibles patrocinadores. Los ajedrecistas aprovecharán el sábado para estar con la familia o preparar la partida del domingo.
Si la gente ve un partido del Barça o del Betis es porque, aunque no hayan tocado un balón en su vida, entienden qué es un gol y se identifican un poco con alguno de los equipos. Pretender que esto suceda con la UGA, el Foment o el Colón es auténtica ciencia ficción. La comunidad ajedrecística no es en su conjunto fan de ningún equipo de División de Honor.

En cualquier caso, sigue pareciendo mejor la idea de las franquicias y que los equipos profesionalizados jueguen en sábado -o lunes- si quieren, pero que dejen a los clubes amateurs jugar en domingo -como se ha hecho siempre- ya que ese día la mayoría de la gente libra de su trabajo y no hay nada mejor que hacer pues las tiendas están cerradas en domingo. Pretender que el Campeonato de Catalunya por Equipos sea como la Liga Profesional de Fútbol es un sueño digno de cualquier película de serie B. Antes veremos a Godzilla arrasando las calles de Barcelona que un ajedrez masificado y televisado.

3 comentarios:

Jordi Sabater dijo...

Ben explicat Catulo. Si et fixes jo quan dono les simultànies comento la partida al meu "adversari" a més a més de tocar-me el nas per donar espectacle. Però hi ha gent que no s'estima el que fa, nomès vol diners i així van els escacs a Catalunya. Son Tontomons.

monpablo dijo...

Buen artículo Catulo, que bien te expresas, ojala yo lo hiciera tan sólo la mitad de bien que tu en cuanto a expresión léxica.

Muchas ideas que tan bien expresas ya las insinuaba en la crónica que colgé ya hace días respecto a este tema (Domingos o sábados, otras ideas sarcásticas). Te olvidas otro problema que surgirá, que es cuando el grifo de subvenciones se corte para algunos clubs y no puedan pagar a sus "profesionales". Bajaran a la realidad de una forma súbita y las caídas son más duras. Se puede pasar de la cumbre a la casi desaparición o acabando con fusiones entre entidades, de las que ya hay antecedentes.

Además como bien dices esto no es más que una cortina de humo para contentar a los que "pagan" y la 1ª división no les da placer. No deja de ser una DH ya franquiciada donde cada año subirán y bajaran practicamente los mismos porque el resto ya estamos un escalón por debajo. Con esto, tan solo, hacen que la penitencia de descender de la DH dure un añito y no varios como ya les ha ocurrido a algunos clubes.

Catulo dijo...

Un detalle en el que no hemos caído es que tendremos que anular el social del año que viene (en sábado tarde) para poder seguir el interesantísimo match de X contra Y...
Cada vez me caen peor los que tratan de profesionalizar el ajedrez. Grrrr!! Si ya lo decía Morphy, que odiaba ser considerado un "profesional" del ajedrez e insistía en que sólo era un divertimento para él y que le tratasen como el abogado que era.