domingo, 27 de noviembre de 2011

Endiosar a los maestros

Mi experiencia como aficionado al ajedrez me ha enseñado que es un vicio muy común endiosar a las personas que juegan bien al ajedrez. Esta actitud resulta lógica cuando se habla de ajedrez y se precisa una opinión cabal sobre alguna posición, línea... Si se me apura, su opinión puede ser en muchos casos "interesante" también cuando se trata de aspectos organizativos, federativos... ya que los que juegan bien normalmente son adictos a la adrenalina de la victoria y han acumulado mucha experiencia en torneos y lides ajedrecísticas de todo tipo. Hasta ahí todo es relativamente normal.
Por desgracia, existe en los clubes y los aficionados en general una tendencia a extralimitarse en la consideración de la sapiencia de tales personas otorgándoles crédito en temas que van más allá del ajedrez o de lo que realmente se les da bien: jugar eficazmente una posición. En lógica esto se conoce como falacia ad verecundiam. Consiste en aceptar lo que dice alguien simplemente porque quien lo dice goza de cierto prestigio en algún campo y, erróneamente, se le atribuye credibilidad en campos que no son el suyo. El uso de famosos en la publicidad (con Carlsen anunciando ropa) es un ejemplo clásico de ello. ¡Como si el chico fuera un experto mundial en jeans! A nivel de club esto se traduce en que cuando el maestro habla, el tiempo se detiene, el viento deja de soplar y parece que hablen los ángeles aunque sea para opinar de fútbol, política o qué restaurante es la mejor opción.
Supongo que en nuestro hobby esto ocurre porque el ajedrez lleva muchos años arrastrando ese falso tópico de que quien juega al ajedrez es muy inteligente. Imaginaos si encima juega bien. La práctica del ajedrez nos demuestra diariamente que esto no es así: tenemos a grandes jugadores que son grandes ignorantes y estúpidos en otros temas y jugadores muy discretitos que son brillantes en otras facetas. Siempre he estado tentado de generalizar indiscriminadamente estos casos pero hay que admitir que también hay buenos jugadores con muchas luces y malos jugadores que no parecen ser buenos en nada. Digamos que jugar bien al ajedrez sirve para jugar bien al ajedrez.
Existe una variante perversa de este error y es que cuando el maestro habla, como es muy necesario en un club por sus resultados o, si es foráneo, se tiene tiene la esperanza de que algún día acabe fichando, se le trata relativamente mejor que a los demás, se le mima y se le acuna, se le ríen las gracias y en muchos casos hasta se le venera.
Una consecuencia trágica de todo esto es que el maestro a veces se acostumbra a ese trato diferencial, a esa sobreestimación aduladora, y acaba creyendo que sabe de ajedrez y de todo lo que no es ajedrez. Digamos que acaba sufriendo del mal del filósofo, creyendo que tiene respuestas para todo.
Yo tengo la teoría de que todo el mundo es campeón del mundo en algo. Lo que ocurre es que no todo es aceptado socialmente como deporte. En cualquier caso, tenemos que poner a todo el mundo en su sitio sin magnificar ni despreciar a nadie por su nivel ajedrecístico.


9 comentarios:

Roger dijo...

Buenos días Joan,

Muy buen articulo el tuyo, estoy de acuerdo en general en todo, quizá podría discutirte algún matiz pero en el diagnostico final estamos de acuerdo.

Me hace mucha gracia algún que otro jugador de ajedrez, que cuando escribe, sea del tema que sea siempre firma con su nombre poniendo GM delante. Los demás humanos no ponemos en nuestra firma, "arquitecto fulanito de tal", "ingeniero menganito de cual" etc. etc. Además, puestos, también sería totalmente comparable a que alguien pusiera "fontanero tal y tal", como me gustaría conocer a un buen fontanero de confianza. Bien, que todos los roles que jugamos en esta vida, si lo hacemos bien y con honradez son importantes y dignos de reconocer, pero por parte de los demás, no hace falta pomposidad.

Quizá, este tipo de debates estaría bien poderlos hacer en grupo y en directo en algún debate que organizara algun club, que no solo de variantes y teoría debería vivir el ajedrez.

Por cierto, zagal, haber si te podernos ver de cuerpo entero que te quiero vender lotería del Congrés.

Un abrazo campeón.

Catulo dijo...

Debates? Hummm, supongo que entre bravas sí que sería un proyecto interesante, jeje.
Últimamente me prodigo poco por Bcn, un dia por semana o a veces ni eso. Pronto comenzarán a circular rumores de que estoy por Pasadena o en alguna radio de Filipinas ;-) Con Imperioso también tengo pendiente alguna cenita.
Roger, guárdame 5 euros de lotería y si quieres quedamos el viernes "vespre" y braveamos en el Alexandra. Dime algo. Si Imperioso se apunta, mato dos pájaros de un tiro y somos tres... y los que quieran venir.

Roger dijo...

El viernes tengo la asamblea del Congrés a las 21:00 h., pero sobre las 19:00 h. no tendría inconveniente en pasarme por el Alexandra.

Ya me dirás.

Antonio T. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio T. dijo...

Hola Joan,
Me ha llamado la atención tu artículo por varios motivos:
1.- Eso de que un GM no tiene porqué tener una opinión más fundamentada sobre el cáncer de páncreas que un vulgar mortal me parece que es una verdad de perogrullo y que no merece ningún debate. Vamos, que no sé de ningún catedrático de Filosofía que haya ido como astronauta a la ISSS (por mucho que lo haya dicho EMT).
2.- Eso de que "todos somos campeones del mundo en algo", ni es así ni puede serlo (es muy sencillo, si somos 7000000000 personas necesitamos como mínimo 7000000000 algos en los que destacar y cruzar los dedos porque nadie destaque en varios, en matemáticas se llama "principio del palomar"). Realmente no pasa nada porque uno no sea el mejor profesor, ajedrecista o matemático del mundo y es muy negativo que uno tenga la necesidad de serlo sin las condiciones para ello.
Además yo me he encontrado con personas que tienen una mente especial que les hace destacar en casi todo lo que hacen (y eso que no hay tiempo para dedicar a todo ello) mientras que otros no tenemos ese talento y simplemente tratamos de hacer lo mejor posible una, dos o varias cosas que nos gustan.
3.- Es normal que a un buen profesional en algún campo se le trate bien en ese ambiente, creo que a nadie le puede parecer extraña ni reprobable esta situación. Y si ese señor se lo cree demasiado (cosa de la que no tengo constancia de que sea muy frecuente) simplemente se ganará antipatías.
4.- Estoy completamente de acuerdo con eso de que no hay que despreciar a nadie por su nivel ajedrecístico. Aquí en Catalunya sois varios los que escribís sobre ajedrez y creo que se consideran vuestros escritos por lo que decís pudiendo ser en algunos casos tan o más interesantes que los del GM Spragget o Bolkov.
5.- Me da la sensación de que no se valora en tu escrito el enorme esfuerzo y talento que se necesita para destacar en ajedrez. Yo diría que en las élites de fútbol, boxeo, tenis, baloncesto... hay más ignorantes y estúpidos (uso tus palabras) que en nuestro amado hobby. Y no sólo eso, si has conocido catedráticos o doctores en matemáticas o filosofía seguramente podrás decirnos si estamos muy lejos en ajedrez de esos porcentajes de estupidez.

Catulo dijo...

Jajaja bueno, como decía un antiguo jugador del club que era profesor de historia, la estupidez humana no tiene límites y a eso no escapa (escapamos) nadie.
Es verdad que por arte de magia no se llega a un buen nivel ajedrecístico y que hay mucho trabajo detrás de ello. Esto se valora en el sentido de que se ha esforzado mucho y se sabe pero no admiramos tanto su esfuerzo sino la calidad de sus partidas. No creo que un GM se esfuerce más que muchos profesionales de otros campos. Sí que valoraría más que fuera titulado compaginándolo con otras facetas no ajedrecísticas, porque dar clase, aunque algunos no lo consideren ser profesional, en el fondo refuerza el propio juego pero ser informático o barrendero no colabora mucho en mejorar el ajedrez de alguien.
Sobre ser campeón en algo, es una forma de hablar y supongo que ya nos entendemos en ese punto. Mejor no hablar de números porque la cantidad de cosas diferentes que alguien puede hacer puede tener muchos ceros (!).
El punto central es lo que yo considero la adulación "perversa". Es lógico que se alabe el juego de alguien en ajedrez o cualquier otro "deporte" que lo haga bien pero de ahí a reirle todas las gracias ya es otro tema. Tú reconoces que esto ocurre y lo amplias a otros ámbitos. No te falta razón, pero como el blog es de ajedrez a eso me remitía. En cualquier caso, que ocurra en otros campos no exime a los clubes de ajedrez.
Aprecio mucho tu intervención porque argumentas y eso siempre es bueno, buenísimo. Gracias y un saludo!

Catulo dijo...

Ok, Roger, quedem a les 19 hores al Alexandra.

Antonio T. dijo...

Veo que lancé el anzuelo pero nadie lo ha comentado, ahí va:
http://www.elmundotoday.com/2010/01/ponen-en-orbita-al-primer-astronauta-de-letras/
allí dice: "John Perry, profesor de Filosofía de la Universidad de Stanford que alcanzó el prestigio internacional por su teoría “reflexivo-referencial” sobre los indéxicos, ha sido puesto en órbita este fin de semana a bordo de una pequeña nave espacial, la “Quine III”, con el objetivo de..."
¿Algún comentario?

Catulo dijo...

Un artículo divertido que no sé si pretende reirse de la filosofía o de los que no entienden la filosofía.
La distinción entre ciencias y letras está muy asumida en el imaginario colectivo pero cada vez está más obsoleta.
En cualquier caso, no estoy de acuerdo con que la filosofía sea de letras exclusivamente. Yo la veo como un "saber" total.
Gracias por el enlace, me reí mucho (!).