miércoles, 29 de junio de 2011

La edad de ¿oro? del ajedrez

A veces, cuando se compara el presente del ajedrez con el pasado, somos un poco injustos. Y lo somos porque, aplicando el mito de las edades, tendemos a idealizar el pasado como si fuera una época paradisiaca, una edad de oro que no regresará.
Por ejemplo, hoy en día mucha gente ve a nuestros jugadores punteros como una panda de ludópatas que solamente buscan el beneficio económico y que, a la mínima, se pasan al póquer si con ello obtienen más dinero. Mejor no daremos nombres...
Pero si escarbamos en el pasado, veremos que actuaciones mezquinas, ludópatas y barriobajeras las ha habido siempre. Por ejemplo:
  • La Bourdonnais se dejaba la piel tras los encuentros de su match con MC Donnell, jugando ajedrez rápido por dinero. Desplumando a los aficionados, vamos, como si se tratara de El color del dinero.
  • Tartakower, el héroe de guerra e "inventor" de la apertura Catalana, se gastaba lo que ganaba en ajedrez jugando a las cartas.
  • Alekhine negó su match de revancha a Capablanca con la excusa del vil metal. Anteriormente el cubano había perdido el título, entre otros factores, por no prepararse como es debido. Y podríamos hablar también de los escritos filonazis de Alekhine...
  • Staunton iba criticando a Morphy en sus artículos de los periódicos y, a la hora de la verdad, puso excusas para no jugar un match con él, sabedor de que en ese momento de su vida, era claramente inferior al norteamericano. Dijo que era un hombre muy ocupado.
  • Circula la leyenda negra según la cual los rusos jugaban en equipo para no entorpecer el ascenso de los sucesivos campeones soviéticos. Las paranoias de Fischer no eran tan rocambolescas...
  • El mítico Ruy López aconsejaba sentar al rival de cara al sol para mermar su calidad de juego.
  • El genio Bobby Fischer perdió el tiempo en la escuela jugando contra sí mismo en lugar de adquirir una valiosa educación. Luego decía lo que decía...
  • La lista de jugadores de todos los tiempos endiosados por la brillantez de su juego que acabaron prematuramente por sus malas costumbres en la vida real es tan larga que no merece la pena ni enumerarla.
Resumiendo, que jugar bien al ajedrez no garantiza ser buena persona ni ser un ejemplo para todos. Mezquindades hay muchas, las ha habido... y lamentablemente las habrá. Admiremos el juego de estos genios pero situemos en su justa medida el resto de sus vidas. Nunca hemos ido a peor porque nunca estuvimos especialmente bien.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Joan. Me asombra toda la parafernalia de darse la mano antes y despues de una partida, como muestra de educacion y tal y tal.El otro dia,en un torneo,fui al baño a lo que se va al baño.Pues bien,en ese momento salia del sentodromo un jugador y,despues de lo que ya se puede suponer que hizo alli,salio directo hacia su mesa sin lavarse las manos.Y no fue porque no habia jabon,que habian dos botes.Total,que de educacion ,nada de nada.
B.F.

Catulo dijo...

Pues ojo, porque querían que dar la mano fuese obligatorio!

Mou Enmascarado dijo...

Kaspárov y las acciones de IBM en el encuentro con Deep Blue tb dieron mucho que hablar.

Jordi Sabater dijo...

Lasker (que tuvo una buena formación intelectual) también dió largas a algunos candidatos por miedo a terminar como Steinitz, pobre, viviendo en la calle y loco diciendo que le daba peón y salida de ventaja a Dios, con quién, según él, jugaba via electricidad. Hay una variedad que tela...

Jordi Sabater dijo...

Lo de Fischer versus los Rusos es muy cierto. Más de uno lo ha reconocido y además justificado en parte como algo natural. Además si miras las partidas, hasta da vergüenza ajena que pacten tablas en posiciones perdidas. Eso por no hablar de reglamentos, pero esto es capítulo aparte.

Catulo dijo...

Es verdad, Cristiano juega bien. A mi me recuerda al Mark Lenders de Campeones.