¿Por qué hay tantos jugadores que no progresan? Sencillamente porque no se marcan unos objetivos y, éstos, no tienen por qué consistir necesariamente en alcanzar cierto elo o obtener cierto título.
Lo peor que puede hacer un jugador, lógicamente, es no jugar -por ejemplo, para no perder su puesto en un por equipos-. Su nivel se atrofia. Tampoco debe caerse en el otro extremo, jugar compulsivamente todo lo que cae porque entonces comienza a practicar un ajedrez mecánico y acabará por hartarse del juego de reyes.
Como decía el gran Aristóteles, la virtud está en el término medio. Jugar un poco pero sin pasarse. Seleccionar algunos torneos -tres o cuatro torneos lentos al año si solamente eres un aficionado- y, cuando no se juegue, aprovechar para disfrutar de otras cosas y leerse algún manualillo de ajedrez.
En verano la cosa es distinta. Si estás de vacaciones podrás preparar muy bien las partidas mientras estás inmerso en un open pero si trabajas y juegas al mismo tiempo -o sea, casi todo el año-, debes dejar el análisis profundo y metafísico de tus partidas para cuando no estés jugando nada de nada. Analizando en frío, sin torneos de por medio, uno debe calibrar qué problemas ha tenido en los torneos que jugó en los últimos meses: ¿me engancharon en cierta línea? ¿no sé jugar ciertos finales? ¿cómo puedo ganar a fulano? La preparación debe orientarse entonces a suplir esas carencias.
Asumiendo que con esta estrategia uno irá progresando -poco a poco, que somos aficionados-, el siguiente paso es marcarse pequeños objetivos que nos impulsen a mejorar, como esa zanahoria que impulsa al burro a seguir avanzando. En mi caso, mis metas son consolidarme en 2100 y algo y ganar el Social Martí -o estar entre los tres primeros-. Lo de campeón del mundo lo dejaré para un poco más adelante.
Cada uno debe encontrar sus propias metas, llegar a 1800, ser MC, poder aceptar el gambito de rey... Sin metas, pulularás como alma en pena por el club. Quizá jugarás más rápido a base de jugar, quizá aprenderás alguna caña, pero no mejorarás realmente. Ya sabes, ¡a planificarte la temporada!